La falsa libertad del empredurismo argentino.
Por Miguel Gonzalo Martinez De la Vega.
Desde hace años nos vienen endulzando los oídos con que la libertad de ser tu propio jefe es lo mejor que nos puede pasar, mediando una campaña de desprestigio contra todo aquello que está regulado, incluido sindicatos y el poder de policía laboral que ejerce el estado.
Nos prometieron que si llegaban al gobierno poníamos ser nuestros propios jefes, pero se olvidaron y muy intencionalmente no nos dijeron que sin un Estado que regule desde las convenciones colectivas hasta el derecho individual década trabajador.
Si ahora somos libre tan libre que quedamos desnudos, no hacen faltan encuestas con solo recorrer la calle vemos las consecuencias de ser emprendedor: puestos de tortillas, chipas, pan caseros, salamines, choripanes y la lista puede seguir por decenas de artículos.
Esta era la libertad? No tener un trabajo del cual poder gozar de los beneficio que nos da el derecho protectorio del trabajo conquistado a base de lucha de generaciones de trabajadores oprimidos que a base de su propia sangre hoy estamos dejando que sean monedas sin valor.
Argentina al parecer nos gusta estar en un rulo eterno que comenzó con la libertadora del 55, siguió con la década del 70 con el desguace del estado industrial, seguido por el proceso neoliberal de los 90 de pizza y champagne, donde el parripollo y las canchas de tenis se asemejan a lo que vivimos hoy en día donde el que no trabaja de “ emprendedor” en una aplicación de pasajeros o aquel que tiene unas monedas ahorradas hace una pileta para alquilar en temporada producto que la clase obrera esta privada de vacaciones y se contentan con un día de pileta. Las grandes ferias populares de los fines de semanas que se extienden por kilómetros en localidades del conurbano profundo que actúan como contención de un estallido que parece y no quiero ser catastrófico puede ocurrir.
¿Este es el empredurismo que la libertad nos prometió? El aumento de los límites de las tarjetas de crédito para poder endeudarnos cada vez más y más y ser un esclavo, en la época del Martin Fierro el patrón tenia atado al gaucho gracias a los vales, hoy en día somos esclavos del resumen de la tarjeta de crédito y el pago del importe mínimo que no es más que sumergirnos en un ciclo de endeudamiento que va a acabar en la bancarrota.
¿Esto nos prometió la libertad? Dejarnos desnudo con el pretexto que ahora somos emprendedores y nos muestran un ejemplo como el de Galerín que es uno en 48 millones de habitantes que somos.
No quiero solo hacer una descripción que seguro el lector lo vive y sabe ya que estas líneas llega al público general, quiero con estas palabras dejar plasmada mi humilde opinión y una alternativa que si bien no será la solución que salve a la Argentina puede crear una duda en el lector.
La libertad fue una mentira, pues la libertad y el desamparo por parte del Estado fue para el hombre de a pie pero no para los grandes grupos económicos, ellos si necesitan del Estado. La solución que planteo en esta elección no es el abstencionismo, es el voto. Como republica el voto es la palabra de los verdaderos hombres libres.
No importa por quién pero si por el país, esta libertad y su falacia de empredurismo en solo dos años nos llevó a una economía de guerra donde prima el trueque, el préstamo entre amigo, las grandes ferias populares.
Hoy mas que nunca necesitamos de Un Estado, pero no de cualquier Estado, de uno fuerte que pelee contra los vicentin, la Sociedad Rural que festeja, mientras nuestros jubilados viven y comen del ingenio y la solidaridad del pueblo, la banca usurera, los lobbies cripto, las mineras que nos desangran los recursos.
Los que nos prometieron libertad nos dejaron desnudos.